CAMPAÑA 2017

Durante 40 años caminó el pueblo de Israel tras salir de Egipto en busca de la Tierra Prometida. Hoy otros caminan huyendo de la guerra, buscando refugio en Occidente, caminan día tras día a buscar agua a un pozo que está a varios kilómetros de distancia de su aldea, caminan a la escuela, buscando un futuro prometido más ilusionante que el presente abrumador, algunos creyentes caminan para anunciar el Evangelio a aquellos que no lo conocen.

Los marianistas, como otras muchas instituciones dentro y fuera de la Iglesia Católica, procuramos hacer camino con ellos y aliviarles la marcha, a veces acercando la escuela hasta su aldea, otras llevando el Evangelio a sus casas, curando las heridas del camino, o aliviando la sed y la fatiga del que se sienta junto al camino porque ya no puede caminar más.

Durante estos 40 días de cuaresma te invitamos a caminar con nosotros, con 40 realidades marianistas dispersas por todos los caminos del mundo. Cada día te describiremos la realidad y cómo nuestros hermanos, religiosos y seglares se empeñan en hacer de este, un mundo más humano y más justo. Cada día te proponemos un gesto para caminar solidariamente con ellos y con aquellos que busca un oasis en su camino, un símbolo pequeño que nos acerque de corazón a los que más sufren, que nos una en el esfuerzo de hacer realidad el Reino de Dios y que nos alegre con los que se alegran cada vez que descubren a Cristo transfigurado en medio de tanto dolor. Y cada día te ofrecemos una oración para unirnos a toda la Iglesia que camina hacia la Pascua poniendo en manos de Dios todo su esfuerzo y su deseo de llegar a los hermanos que sufren para aliviar sus heridas.

La mayoría de los proyectos que presentamos en esta campaña están apoyados, de una manera u otra por la ONGD de la familia marianista Acción Marianista.

Hemos pedido a algunos grupos marianistas de fe de jóvenes que contacten con los hermanos, hermanas y seglares que trabajan en estos lugares para que sean ellos los que nos muestren a través de su creatividad estas realidades. Esperamos que viendo a través de sus ojos la realidad, también nosotros nos sintamos urgidos a rezar y colaborar con ellos.

Que Dios, el Padre Bueno, sea nuestro camino, que Jesús su Hijo se haga presente a nuestro lado y camine con nosotros, que el Espíritu nos empuje con su fuerza, que María, con amor de Madre, nos cuide y nos proteja, que la Iglesia peregrina sea nuestro ejemplo y que tras nuestro camino cuaresmal lleguemos a la celebración pascual con unos ojos limpios y un corazón nuevo para disfrutar plenamente la alegría de la Resurrección de Cristo. Amén