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Últimos Informes del PNUD sobre el Desarrollo Humano Datos del PNUD: Además, en la página www.gapminder.org (en inglés) hay abundantes mapas interactivos sobre el desarrollo humano y otros temas afines.

Presentación de la Campaña 2014

CUARESMA 2014 CUARENTA DÍAS CON LOS ÚLTIMOS

Las desigualdades en el desarrollo humano

La estadística es la ciencia que, si yo me como dos pollos y tú ninguno, concluye que nos hemos comido un pollo cada uno.

El desarrollo de nuestras sociedades debe centrarse en cómo evolucionan los que peor están, los más desfavorecidos. En la medida en que estos mejoran, la sociedad en su conjunto lo hace, y en la medida en que estos empeoran, empeoramos todos. (Enrique Lluch, Más allá del decrecimiento, p. 74)

De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad. (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 186)

El Informe sobre Desarrollo Humano 2013, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el mes de marzo (cambiando a partir de entonces la costumbre de publicarlo en noviembre) ofrece la buena noticia de que desde el año 1990 a la actualidad la práctica totalidad de los países del mundo han crecido en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Globalmente hablando, los habitantes del mundo en su conjunto y de cada país en particular gozamos de más esperanza de vida, nivel de ingresos y grado de alfabetización, las tres variables que determinan el IDH. Sin, duda, una buena noticia. Pero el propio Informe advierte de la parcialidad de estos datos:

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 2012 muestra un importante progreso. En las últimas décadas, países de todo el mundo se han encaminado hacia niveles más altos de desarrollo humano. El ritmo de progreso del IDH ha sido más rápido en países ubicados en las categorías inferiores y centrales de desarrollo humano. Se trata de una buena noticia. No obstante, para progresar se necesita más que una mejora promedio del IDH. No es deseable ni sostenible que el crecimiento del IDH esté acompañado por una creciente desigualdad en los ingresos, patrones insostenibles de consumo, elevado gasto en defensa y escasa cohesión social. (Resumen, p. 2).

Para progresar, se necesita más que una mejora promedio... Como afirma la frase ingeniosa de más arriba, no solo se trata de calcular cuántos pollos nos hemos comido de media, sino de saber cómo han sido repartidos. El propio PNUD es consciente de esta circunstancia y lleva tiempo introduciendo en sus informes algunos índices que pretenden completar la visión del desarrollo humano midiendo precisamente esa creciente desigualdad que es la otra cara de la moneda y que no solo ya no es una buena noticia, sino que es un hecho preocupante, alarmante y, más aún, indignante. La visión cristiana del desarrollo humano viene corroborando esto. Ya en 1967 Pablo VI afirmaba en la encíclica Populorum Progressio (14): El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre. Y en el mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de este año, el papa Francisco escribía: si por una parte se da una reducción de la pobreza absoluta, por otra parte no podemos dejar de reconocer un grave aumento de la pobreza relativa, es decir, de las desigualdades entre personas y grupos que conviven en una determinada región o en un determinado contexto histórico-cultural. Está claro: una sociedad no progresa si los más desfavorecidos no lo hacen. En palabras de Nelson Mandela: Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos de mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada. Más allá de una cuestión ideológica o religiosa, es algo que "cualquier persona sensata" puede constatar, como ya apuntaba Pío XI en 1931: Hágase que la distribución de los bienes creados se corrija y se conforme con las normas del bien común o de la justicia social; porque cualquier persona sensata ve cuán grave daño trae consigo la actual distribución de bienes por el enorme contraste entre unos pocos riquísimos y los innumerables necesitados. (QA 58) He aquí por tanto el eje conductor de la campaña de este año: junto al dato incuestionable de que, globalmente están aumentando los factores que determinan el IDH, nos proponemos, desde una visión cristiana del desarrollo y ayudados por los propios índices complementarios del PNUD, un doble propósito:

Por una parte, ampliar nuestra visión del desarrollo humano, descubriendo su enorme riqueza y complejidad, más allá de sus dimensiones materiales.

Y, simultáneamente, conocer quiénes son los que están en último lugar en esas otras dimensiones del desarrollo humano.

Iremos descubriendo así las desigualdades en el desarrollo humano: cómo está distribuido y especialmente cómo afecta a los más desfavorecidos. Y a la vez que constatamos esa evolución de los que peor están, nos preguntaremos por qué en un mundo que globalmente progresa, los que están en último lugar empeoran, intentando llegar a las causas que están provocando este hecho. En los primeros días después de Ceniza recordaremos algunos datos generales del IDH y de la población mundial, para a continuación recorrer cinco bloques temáticos que coinciden con las cinco semanas de cuaresma: 1. Desarrollo y desigualdad. Cómo ésta hace disminuir aquel y cómo el PNUD calcula la minoración del IDH en función de la desigualdad. 2. Pobreza multidimensional. Un índice relativamente reciente que detecta cuántas personas son pobres en todos los ámbitos simultáneamente: educación, salud, ingresos. 3. Desigualdad de género. Cómo la injusta inequidad entre hombres y mujeres afecta negativamente al desarrollo. 4. Medio ambiente. Efectos de la degradación medioambiental sobre los más desfavorecidos de nuestros días y sobre las generaciones futuras. 5. Otras dimensiones del desarrollo humano, a través de nuevos índices que proponen otras maneras de medir el desarrollo. Una novedad importante de esta campaña respecto a la de otros años es que se ha querido orientar más a internet, mediante un formato de boletín electrónico (Newsletter), con la intención de aprovechar mejor los recursos de la red y llegar más lejos. Si otros años se trataba más de una campaña en papel que se podía seguir en internet, este año es una campaña pensada para internet, con la posibilidad de imprimir algunos materiales. Este formato permite ser más flexible en los contenidos diarios, tanto en tipo de textos como en extensión, y en grado de profundización y seguimiento, permitiendo desde una lectura general de los titulares hasta una navegación ilimitada por los enlaces. La presentación gráfica es suficientemente intuitiva y no necesita más explicación. Por otra parte, como ya hicimos en la campaña de año pasado, los sábados y domingos se interrumpe el ritmo de contenidos para ofrecer otras miradas. Los domingos el material ofrecido será más breve -a modo de "descanso dominical"-, presentando el aspecto que se abordará en la semana desde la perspectiva cristiana del desarrollo, junto con las lecturas de la eucaristía del día. Y los sábados se concluirá la semana con una mirada dirigida a nuestra propia sociedad española. Esperamos un año más ayudar en nuestro recorrido cuaresmal, dirigiendo nuestra mirada y nuestro corazón a los que peor están, los que tienen más dificultades para llegar a tener vida y vida en plenitud (Jn 10, 10), los más desfavorecidos, los últimos de los últimos. Ellos son los preferidos de Dios, y también nuestros preferidos. No por ser mejores ni peores que nadie, sino por estar en los últimos lugares. En la medida en que ellos mejoren, mejorará el mundo en su conjunto.  

Créditos Edición y coordinación: José Eizaguirre. Diseño web: Sergio Miguel. Apoyo en documentación: Daniel Acha y José Luis Palacios. Artículos de opinión: Arcadi Oliveres, José Luis Saborido, Chema Caballero, Javier Anso, Carlos Ballesteros, Henar Gutiérrez, Leoncio Fernández, Pedro José Gómez, Belén de la Banda, Sebastián Mora, Daniel Izuzquiza, Fidel Aizpurua, Jorge Serrano, Raúl González Fabre, Martín Valmaseda, Javier Vitoria, Giselle Gómez, Luis Arancibia, Marta Arias, Araceli Caballero, Elvira Durán, Pepa Torres, Vicente Morales, Javier Zarzuela, Leandro Sequeiros, Charo Mármol, Esteban Velázquez, Jaime Tatay, Antonio Sieira, Enrique Lluch, Javier Sánchez, José Ignacio González Faus, Merche Mas, José Luis Palacios. La campaña de cuaresma "cuarenta días con los últimos" está promovida por los religiosos marianistas de la Provincia de España.

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